Página 1 de 4
Había una vez un pequeño oso de pelaje muy esponjoso llamado Gogy. A diferencia de todos sus amigos y familiares en el Gran Bosque, Gogy arrugaba la nariz cada vez que pasaba cerca de un panal. Mientras los demás osos trepaban árboles y se arriesgaban a sufrir picaduras por un poco de miel pegajosa, él prefería sentarse a la sombra de una palmera soñando con algo mucho más suave y amarillo.
Página 2 de 4
Para Gogy, la miel era demasiado empalagosa y difícil de limpiar de sus patitas. Su verdadera pasión eran las bananas. Le encantaba el ritual de pelarlas con cuidado, revelando esa fruta dulce y cremosa que encajaba perfectamente con su paladar. Sus amigos lo miraban con extrañeza, pero a él no le importaba; para Gogy, no había mejor tesoro que un racimo bien maduro colgado de una rama baja.
Para descubrir qué pasa después, necesitas ser parte del Club Babygogy.
¿Ya tienes cuenta? Inicia Sesión