Página 1 de 5
Había una vez un pequeño conejo llamado Saltarin, que tenía las orejas más largas del bosque y la curiosidad más grande del mundo. Su mamá siempre le decía: "Saltarín, puedes jugar donde quieras, pero nunca cruces el río de las Piedras Azules solo". Sin embargo, el conejito pensaba que las reglas de los adultos eran aburridas y que él ya era lo suficientemente valioso para explorar lo que quisiera sin pedir permiso.
Página 2 de 5
Una tarde, atraído por el brillo de unas flores lejanas, Saltarin decidió ignorar la advertencia de su madre. Con un par de saltos rebeldes, cruzó el río hacia lo desconocido. Al principio todo era emocionante, pero pronto el sol se ocultó y los arbustos empezaron a parecer sombras gigantes. El pequeño conejo se dio cuenta de que no sabía cómo volver y que, por no escuchar, ahora estaba perdido y muerto de miedo en la oscuridad.
Para descubrir qué pasa después, necesitas ser parte del Club Babygogy.
¿Ya tienes cuenta? Inicia Sesión