Página 1 de 6
En el reino de Argentia, las nubes no eran de vapor, sino de polvo de plata que brillaba bajo el sol. Allí vivía la princesa Elara, una joven que, lejos de esperar en una torre, prefería explorar los picos escarpados de las Montañas del Eco. A diferencia de las leyendas que pintaban a los dragones como bestias voraces de fuego y destrucción, Elara había crecido escuchando los susurros del viento, que contaban historias sobre guardianes alados que protegían el equilibrio del mundo.
Página 2 de 6
Un atardecer, mientras el cielo se teñía de violeta, Elara encontró una grieta oculta en la piedra que conducía a una caverna iluminada por cristales luminiscentes. En el centro, descansaba Ignis, un dragón de escamas color obsidiana y ojos que albergaban la sabiduría de milenios. No hubo gritos ni espadas desenvainadas; en su lugar, un silencio respetuoso llenó el aire. El dragón, herido en un ala por un rayo de tormenta, observó a la humana con una mezcla de curiosidad y cansancio, reconociendo en ella una chispa de valentía poco común.
Para descubrir qué pasa después, necesitas ser parte del Club Babygogy.
¿Ya tienes cuenta? Inicia Sesión